La evolución de los sistemas de computación

Si regresáramos unas pocas décadas atrás y viésemos como eran los sistemas de computación de antaño veríamos que eran diametralmente opuestos a lo que son en la actualidad del mismo modo que distintos eran los servicios de los cerrajeros en Leganés que se ofrecían antaño comparados con los modernos servicios que se ofrecen ahora.

Existen muchas diferencias entre los sistemas de computación “clásica” o “antigua” y los más modernos y avanzados sistemas computacionales igual que existen claras diferencias entre los servicios antiguos de cerrajeros en Getafe y los servicios de estos profesionales que se ofrecen en la actualidad y querer mencionarlos y abarcar todos ellos resultaría tarea casi imposible (máxime cuando el mundo de la computación es un mundo que avanza a un ritmo evolutivo endiablado) pero existen tres grandes conceptos que son, quizás, el gran núcleo de dichos avances, y estos tres grandes conceptos son el espacio, el tiempo y el coste.

Si mirásemos atrás veríamos que los sistemas de computación clásicos eran capaces de procesar muy pocas cantidades de datos y que para procesar todos estos pocos datos requerían de sistemas de computación que ocupaban un gran espacio y que lo hacían de una forma lenta y muy costosa económicamente. Por el contrario, si miramos a los modernos sistemas computacionales la realidad es la diametralmente opuesta.

Actualmente, ni el espacio, ni el tiempo son ya -prácticamente- el problema para los sistemas de computación y cada vez menos el coste también lo es. En realidad, los sistemas de computación actuales pueden procesar ingentes cantidades de datos y lo pueden hacer en unos equipos muy reducidos, en unos plazos de tiempo cada vez más cortos y con unos costes económicos en claro descenso.

En todo caso los sistemas de computación modernos se enfrentan a otros retos pero la capacidad de cálculo ya ni requiere, ni mucho menos, el espacio, el tiempo ni el dinero que requería hace tan sólo unos pocos años.